Solo han pasado 25 años
- APA Spínola
- 4 may
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Irene Vaquero
Veinticinco años después, nos hemos vuelto a reunir. Quienes salimos del Spínola de Chamartín tras acabar COU en 2001 y otros tantos compañeros que marcharon en plena EGB o en BUP, coincidimos el pasado 24 de abril en el colegio.

Dicho así suena fácil, pero en primer lugar hizo falta poner en marcha una laboriosa tarea de investigación para localizar gente. Porque sí, vivimos en la era de las redes sociales, del WhatsApp omnipresente y ahí está toda nuestra vida. A golpe de clic en Google. Pero no siempre es sencillo encontrar a la que se fue con 11 años o a ese otro del que solo sabes lo que estudió.
Sin embargo, a tenaces no nos gana nadie. Cuando supimos cuál sería la fecha, comenzaron las pesquisas. Privados en LinkedIn e Instagram, publicaciones masivas en Facebook, mensajes a móviles de dudosa procedencia… Incluso, una compañera se atrevió a llamar a los teléfonos fijos de los padres, a ver si recababa alguna pista sobre el paradero de los ausentes.
El resultado: un grupo de WhatsApp con más de sesenta miembros, de los cuales 37 pudieron venirse a la quedada. Cada compañero sumado a la lista lo celebramos como un pequeño triunfo contra el tiempo y la distancia. Y cada profesor. Porque esa maquinaria de búsqueda, improvisada y perfectamente engrasada, también localizó a varios ya jubilados y otros aún en activo.
No estuvimos solos en la tarea. La Dirección del colegio nos ayudó a convocar; Sara Jiménez y Lucía García prepararon con mimo cada detalle y desde AFA nos echaron muchas manos para que todo saliera según lo previsto.
Y salió. Ese viernes no podíamos negar nuestra expectación, pero en cuanto nos vimos y nos identificamos, nos dimos cuenta de que había mucho intacto. En algunos casos hacía más de treinta años que no nos veíamos y, aun así, no hubo grandes ceremonias ni momentos incómodos.
Recorrimos las aulas, las salas, los pasillos. Nos colamos en todas partes, nos hicimos selfies porque cada rincón del Spínola tenía excusa para una foto. Y entretanto, repasamos nuestros trabajos, nuestros hijos, dónde nos había llevado la vida. Versiones distintas de una historia que empezó en el mismo sitio. La historia de Thais, Miriam, Bea, Isabel, Irene, Paula, Rocío y Luis, las dos Lauras, las tres Patricias, las tres Marías, Inés, Jesusa, Esther, Cristina, Juanan, Alberto, Santi, Rubén, Almu, Raúl, Belén, Rafa, Mada, Marta, Rian, Merche, Pablo, José Mari, Ana, Enrique, Javi, Eva y Vicky .
Vimos un vídeo con imágenes nuestras de otro siglo, comparamos con lo bien que nos conservamos este año que nos toca cumplir los 43 y nos quedamos con esa sensación mágica de seguir teniendo tanto en común. Escuchamos anécdotas que nuestros profes — Fran Serrallé, M.ª Ángeles Gómez, Esperanza Marcos, Miguel de Vega, Luis Miguel González, Bárbara Alcalde, Ángel Quesada, Cristina Burguillos, Amparo Blanc, Lucía García y Loli Sánchez — recordaban en muchos casos mejor que nosotros. Nos visteis crecer y nos encantó veros. Echamos de menos a los que faltaron, a Sara e Isabel, que fueron baja en el último momento y, por supuesto, a los que ya no están.
A mis compañeros de promoción, vinierais o no: gracias por vuestras fotos, por las reliquias que enviasteis, por responder a cada nuevo aviso, a cada oleada de cientos de mensajes en el grupo, a cada petición. Por cierto, tengo otra: que a partir de ahora no dejemos de vernos. De momento, tenemos un partido de voley pendiente. Gracias a todos.

































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