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Inolvidable graduación de infantil

Nacho Diezhandino


"El 26 de mayo pasado celebramos la graduación de nuestros hijos, la de su ciclo de infantil y su paso a primaria, donde estarán los próximos seis años. Para los que venimos de la época de la EGB, cuando los dinosaurios todavía reinaban en la Tierra y no había graduaciones ni fiestas ni celebraciones hasta, con suerte, acabar el instituto (y muchas veces ni siquiera entonces), celebrar una graduación en un ciclo tan temprano ha podido ser un evento un poco sorprendente e inesperado. Ha sido mi caso y he de confesar que no esperaba mucho del mismo. “Una fiesta con los amigos del cole, sin más”, pensaba yo. Desde luego, un evento menor en la vida escolar de los niños. Y sin embargo…..


…Y sin embargo, me ha sorprendido lo emocionante y significativo que ha sido para nosotros como padres la celebración de este pequeño paso para ellos.


Recuerdo claramente el primer día de cole, en el aula de dos años. Con su mochila llena de ilusiones y su rostro radiante de entusiasmo, y también con sus miedos y lloros al sentirse abandonado por las mañanas, que gracias a Dios pasaron pronto, entró a ese mundo nuevo y desconocido. Desde ese momento, nuestros pequeños han crecido y se han convertido en pequeñas personas con personalidades muy distintas. Han adquirido habilidades sociales, han aprendido a compartir, a trabajar en equipo y a enfrentar desafíos con determinación. Su paso por el ciclo de infantil en Cardenal Spínola les ha brindado no solo sus primeros conocimientos académicos, sino también un cimiento sólido para su crecimiento emocional y personal.

Y creo que aquí está el quid del asunto. ¿Qué hemos celebrado en realidad con este evento de graduación? ¿El logro académico de su paso de infantil a primaria? No. Hemos celebrado su capacidad para adaptarse, para aprender y para crecer como individuos con sólidos valores católicos. Nos ha permitido reflexionar sobre su recorrido, sobre los momentos difíciles que han pasado, sobre todo en 2020 con el maldito confinamiento, y cómo, pese a ser tan pequeños, lo han superado todo, con valentía y determinación. Y para nosotros padres, cada proyecto, cada actividad y cada sonrisa compartida se han convertido en tesoros inestimables en nuestro corazón.


Verles en el escenario, con su birrete y su toga, perdón, chándal, rodeados de sus compañeros y profesores, ha sido fantástico. Sus ojos brillaban con una mezcla de alegría, satisfacción y, quizá, aunque ellos todavía no lo sepan, con un toque de nostalgia, sabiendo que están dejando atrás una etapa llena de risas, juegos y aventuras. Y una emoción palpable por lo que está por venir, listos para enfrentar nuevos desafíos y conquistar nuevas metas. Sin duda, esta graduación ha sido un momento importante, un recordatorio de que cada paso delante de nuestros hijos merece ser celebrado con todo nuestro amor y admiración.


Así que enhorabuena a la clase de tercero de educación infantil por lo logrado en estos 3 años y también a los padres que hemos podido disfrutar de esta época, que, como toda época pasada, nunca volverá, y que ha sido maravillosa. En palabras del escritor y gurú del marketing, Scott Galloway: “Life is so rich”."


Podéis ver todas las fotos de este día tan especial en el área de socios.

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